Lista del Mes (Diciembre): 8 de amigos para siempre


1) Friends again (Purple hearts): De tono menos Who-Creation-punk y más moerna que cualquiera de sus hits anteriores, “Friends again” inaugura con brío el irregular álbum Pop-ish Frenzy. Un LP que, según el inclito Kevin pearce, inaugura (sin saberlo) el sonido de algunos grupos de Manchester. ¿O quizás fue algo consciente? Después de todo algunos de los Happy mondays o Stone Roses eran scooteristas y ex-moddyboys. Ahí les dejo eso, para que reflexionen.

2) Me and my friends (The Crooks): Más mod revival, éste de tono épico (como suele suceder). “Me and my friends stick together” y todo eso. No, no, no nos moverán, de encima de las escuters. Un tema hermoso de gran espíritu amical-bélico y melancolía escolar-juvenil.

3) Hate your friends (Lemonheads): Ya tuvo que venir el aguafiestas, y encima acarreando ese sonido que suena a los Black Flag tocando dentro de un bidón de gasolina que rueda ladera abajo. Estrépito inmortal, velocidad endiablada, producción de estudio ausente, y una lírica que se resume en “No sirve de nada tratar de esconder que odias a tus amigos”. Gracias, Evan. Pero no busques luego a esa mano amiga, pues no habrá de llegar.

4) My pal (God): Misma intención difamatoria que la anterior, pero en este caso relatada angustiosamente por unos chavales australianos de 16 años con ortodoncia, melenas por las rodillas a lo Barbapel, y las guitarras a un volumen injustificable y punible por la ley. Una de las canciones más hermosas y patéticas de la historia, y que insiste en “Eres mi único amigo / Y ni siquiera te caigo bien”. Al lado de esto, Daniel Clowes parece Mortadelo y Filemón.

5) You are my friend (Rain Parade): Paradójicamente, otra de las canciones más hermosas de la historia, sólo que en este caso sin el patetismo. Segundo single del mejor grupo del llamado paisley underground, un temote que suena a Byrds al ralentí, con algo de Elektra folk hecho anthem (y modernizada con batería de gong gigante) y una letra carente de cinismo que no puede sino emocionarles.

6) ¿Where are the friends? (The Koobas): Uno de los grupos más majestuosos del freakbeat (y del beat, como The Kubas), en este particular corte del disco final de 1967 dejan las Rickenbakers cortantes y los movimientos sexy y ruidazo delincuente-mod para lanzarse a una oda cuestionante de tono Kinks-Left Banke dedicada al clásico amiguete que toma las de villadiego. Eh, ¿donde está todo el mundo que dijo que me echaría una mano en la mudanza? Se han ido, compadre, y se han llevado a tu novia. Y discos. Y fular absurdo.

7) All of my friends were there (The Kinks): Aunque podriamos haber incluido “See my friends”. Los Davies le tenían aprecio a sus amigos, está claro (quizás para compensar los guantazos inter-fraternales). Este clásico del vodevil-pop de perfil himnal parece una celebración de todos los amigos, los mejores amigos, que vinieron a aquella fiesta, pero un exámen más minucioso nos revela una historia de ridículo escénico y gran vergüenza ajena, propia y general.

8) Best friend (The Beat): Otra que engaña. Parece un paean al mejor amigo, pero en realidad es un desguazado del amigote como ególatra que no sabe hablar de otra cosa que de él, él, él. Pero no hace falta que la canten con este significado. Para eso el pop es pop; para que hagan con él lo que gusten, caramba. ¿Que procede hacer de esto una marsellesa pro-amigos? Pues se la transforma, y aire. “Hablemos de nosotros una vez más en la pista / Nada más, te lo prometo / Sólo hablemos de nosotros”. Y aquí lo suscribimos, con ese nuevo espíritu.

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