No War but the Class War
Ian Bone La campaña “EMA not Eton” contra la escuela de élite inglesa demuestra que el sexagenario fundador de Class War continua tan furioso como siempre.
1. Por mucho respeto que uno le tenga al guionista Julian Fellowes, tras ver la serie televisiva Downton Abbey es inevitable concluir que el tipo ha perdido la razón. Tanta atención prestó a la minucia microscópica –los cubiertos del pescado iban así; los valets fumaban asá- que se le terminó nublando la perspectiva social. Los aristócratas ingleses se comportan, en la ficción, como una mezcla de Friedrich Engels y Mary Poppins: son comprensivos, atentos, ecuánimes e íntegros. La relación entre el hoi polloi famulicio y los latifundistas de sangre azul es, en la serie, de una armonía total; aquello parece el paraíso, incluso para el lacayo limpia-letrinas. Pero qué quieren que les diga: no cuela. Incluso la aldea de los pitufos ha visto mayores conflictos de clase que Downton Abbey, y si no me creen lean El Pitufísimo. Cuando Cultura/S le pregunta a Ian Bone, fundador de Class War, el activista inglés afirma: “Salarios bajos, viviendas alquiladas al propietario, larga jornada laboral, ausencia de sindicación, cortesía obligada… La vida del servicio era intolerable. A mis padres se les trataba de manera informal dentro o fuera del trabajo, mientras que a los niños de la casa siempre debía llamárseles Master David o Master Jon. Una existencia degradante, que imposibilitaba cualquier tipo de mejora profesional y no enseñaba técnicas para realizar ningún otro empleo”.
2. Ian Bone es el primero en admitir que “mi bagaje como hijo de mayordomos ha sido un elemento fundamental en mi odio de clase y la
actividad política que surge de él”. Bone, a quien The Sunday People (en un súbito arrechucho de histeria senil) llamó “El hombre más peligroso de Inglaterra” fundó el fanzine Class War en 1983. La particularidad de Class War, para aquellos de ustedes que no estén familiarizados con sus tácticas, fue adoptar el vinagre de los periódicos populistas de derecha, solo que aplicados a la militancia anarquista. Class War buscaba faltar y ultrajar a las clases pudientes, sin medir su lenguaje ni preocuparse por libelos o posibles infracciones de la ley. Una de sus primeras portadas mostraba un cementerio con la leyenda: “Hemos encontrado nuevos hogares para los ricos”. Otra llevaba a Margaret Thatcher con una hacha incrustada en el cráneo. Cuando en 1986 se anunció el enlace de los duques de York, Class War respondió con un tétrico “Better dead than wed”. Sus eventos Bash The Rich buscaban descargar el metafórico cagarro directamente en la puerta del lord: a la regata anual de Henley-On-Thames, cita tradicional de la nobleza británica, acudieron en masa un centenar de anarcopunkis barbudos con pancartas de “Contemplad a vuestros futuros ejecutores”. Su perverso sentido del humor a la hora de emular a la prensa amarilla les llevó también a lanzar la sección “Hospitalised Copper” (Pasma hospitalizado) en la página 3 de su periódico, parodiando la famosa page 3 de chicas en tetas del The Sun.
Class War se transformó en federación a finales de los 80, y gozó de mayor cobertura mediática tras las revueltas anti-Poll Tax de 1990 en Trafalgar Square. Poco después de la épica batalla callejera, un sonriente Bone apareció en el magacín de Jonathan Ross (el Buenafuente inglés) lanzando soflamas contra los ricos y reivindicando tanto el orgullo de clase obrera como el derecho inalienable a la autodefensa. Aunque aquel día la lió parda en prime time con sus fucks, fuckings y fuckers, las consecuencias no fueron más allá de la mencionada portada en tabloide y un ligero aumento del hostigamiento policial. ¿Era Class War a la sazón una amenaza real para el sistema o una inoportuna mosca cojonera? “En tiempos de creciente lucha de clases, como la huelga de los mineros de los 80 o las revueltas urbanas de 1985, éramos una amenaza real” –sentencia- “Hoy en día, la lucha en el Reino Unido no está centrada en las clases, así que se han olvidado de nosotros. Pero esto cambiará, pues Gran Bretaña continúa siendo una sociedad regida por una pequeña élite hereditaria, muy reacia a cualquier debate sobre privilegios de clase”.
3. Pese a que el decano combatiente de Bristol se distanció de Class War a mediados de los noventa –mientras la refundada London Class War
seguía su camino de denuesto, caos y destrucción- Bone ha continuado en activo. Durante la guerra de Irak (en el 2006) apareció por televisión junto a dos parlamentarios tory y labour y reclamó, tan pancho, que se les juzgara por crímenes de guerra. El pasado 12 de noviembre del 2011 pudimos ver como llevaba su acción “EMA not Eton” (a favor de la escuela pública) a las puertas de la famosa public school de élite, entregando pasquines anarquistas a los paseantes ante la mirada perpleja y jocosa de varios alumnos en frac. Quizás Bone no sea, después de todo, el hombre más peligroso del Reino Unido (“como mucho, el abuelo más peligroso”, bromea), pero desde luego sí parece ser el más testarudo. La cantidad de hatemail que recibe al día (“unos 20, más o menos”) atestigua que a alguna gente sigue molestándole horrores su presencia. Mal genio y figura…
Kiko Amat
Más información:
Ian Bone en el programa de Jonathan Ross.
Ian Bone vs. Tories & New Labour
(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 22 de febrero del 2012)



