Fisgando en el estrellato rock
A nadie le gustan las rockstars. Quiero decir: uno puede admirar los melones de sus conquistas femeninas o leer con satisfacción que aquella adalid contra las drogas era en realidad adicta al metano, pero nadie quiere a una rockstar como amigo. La constante adulación y lujuria del entorno les convierten en führers narcisistas incapaces de dar o recibir afecto, y su existencia suele reducirse a un desfile de poses, codicia y banalidad. Y matrimonios con zorrupias.
Por ello todo el mundo compadece a las celebrities, y quien les admira no se ha parado a mirar el precio del pedestal. Pero ojo: que sintamos lástima por ellos no es óbice para hurgar ferozmente en sus basuras. Todos te quieren cuando estás muerto, la selección de entrevistas del plumilla de Rolling Stone Neil Strauss, arroja luz al abismo mental de rockstars, celebridades y otros peones de la sociedad del espectáculo. El libro satisface una necesidad vital: la de ratificar que todos esos gañanes dejan bastante que desear (en términos espirituales). Strauss es más artero, pasivo-agresivo y ladino que Brutus, pero hay que admitir que logra su meta: hacer cantar a esos papanatas.
El criterio recopilatorio es simple: Strauss ha escogido los minutos más reveladores, aquellos en que sus entrevistados bajaban la guardia y se confesaban sin pudor. Abundan las confirmaciones (ya imaginábamos que Christina Aguilera no era una lumbrera), pero también las sorpresas. Por ejemplo: se sabía que Julian Casanovas (The Strokes) era tirando a lelo, pero –mira tú por dónde- además es uno de los tíos más capullos de la Tierra. El libro atestigua también que: Led Zeppelin subliman la autoparodia (a Jimmy Page le ablanda los zapatos un roadie andando arriba y abajo del pasillo durante una hora); Slipknot no juntan ni una neurona entre los ocho; alguien debería vigilar de cerca a Tom Araya de Slayer (pregunta: “¿Qué harías si no tuvieras la música como válvula de escape?” Respuesta: “Asesinar”); Dave Pirner de Soul Asylum padece alguna grave disfunción psíquica; Pharrell Williams de The Neptunes tiene el hiato de atención de un niño de 3 años; Orlando Bloom es un memo; Marilyn Manson es tal como lo imaginan. Y así hasta las 228 piezas. Una lectura vibrante, adictiva y (si uno la convierte en manual de Cómo No Vivir), incluso instructiva. Kiko Amat
Todos te quieren cuando estás muerto; viajes al interior de la fama y la locura
Neil Strauss
Contra Ediciones
587 págs.
Trad. de Mercedes Vaquero y Simon Saito
(Artículo publicado previamente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 25 de abril del 2011)


