La vida nada secreta de Jonathan Ames
Jonathan Ames El escritor y guionista americano, creador de la serie Bored to death, ha basado toda su obra en la exploración de sus vivencias y alter egos. El festival Primera Persona en el CCCB le invita a hablar de ello.
Alguna gente le tiene miedo al Yo; se sienten amenazados por él, como si se tratara de un gran pene púrpura golpeando contra sus frentes. El mismo Chuck Palahniuk ha escrito una pieza sobre “Sumergir el Yo” donde enseña a camuflarlo. “La primera persona tiene más autoridad y autenticidad”, explica Palahniuk, “pero un sobreuso del Yo puede parecer narcisista e irritante”. La solución que propone el autor de Fight club no es empezar a escribir en tercera persona –que es autoritaria y falsa, aduce- sino simplemente camuflar la primera: en lugar de decir “Yo tenía un furúnculo en el culo” digan “Mi culo tenía un furúnculo”.
El escritor y guionista neoyorquino Jonathan Ames no necesita esa clase de miriñaques. Su trabajo se basa en una óptica testimonial: me sucedió a mí. Es una voz narrativa que salta la barrera de la ficción y hace una pedorreta fuera del burladero, mostrándole el trasero al miura. Se le ha definido como una suerte de Woody Allen con certificado X por su aura de tipo depresivo, inseguro y sexualmente inadecuado, aunque Ames canjea psicoanálisis por borrachera y sordidez sexual. El autor mezcla al explorador del demimonde nocturno (como el Jay McInerney de Bright lights, big city) con el perpetuo azoramiento y freak-imán del hilarante David Sedaris.
Nacido en New Jersey en el seno de una familia artística de clase media, este pelirrojo de afligidos ojos azules lleva media vida hablando de sí mismo. A los veinticinco publicó su primera novela, i PASS like the NIGHT (1989), el único trabajo “puramente ficcional” de su carrera. En algún punto de los siguientes veinte años de miseria, Ames empezó a hablar de Ames sin escudos ni seudónimos. Su columna “City Slicker” para el New York Press (recopilada posteriormente en My Less Than Secret Life, entre otros volúmenes) empezó a adquirir notoriedad en los círculos bohemios de la ciudad. En ella, Ames exploraba impúdicamente y con gran sentido del ridículo sus neurosis, defectos y aventuras sexuales en Nueva York. La mayoría de ellas eran tan deprimentes que podían haberse titulado Horrible Sexo en Nueva York. “El sexo tiene que ver sobre todo con trauma psicológico y emoción trastornada”, dijo. La lujuria se observa en ellos como algo dramático, absurdo y perturbador, no como un deseable motor humano.
Su otro Yo narrativo es el que está vagamente camuflado bajo un fino chubasquero de ficción. Son sus Yos velados, hijos ilegítimos que –como sucede en los pueblos pequeños con los bastardos notorios- son fácilmente atribuibles a un padre. Ames se diagnostica “narcisismo con trastorno de personalidad múltiple”, y eso explica que todos los alter egos nazcan distintos entre ellos. La culpa es de Joyce Carol Oates, su antigua profesora de narrativa. Fue ella la que le dijo: toma una parte de tu personalidad y crea un personaje. Ames, hombre cambiante como pelaje de oso pardo, hizo lo dicho y le salieron varios. Ames compara la relación de todos esos alter egos y su verdadero Yo con la relación entre tumor y órgano (si matas a uno matas al otro). Para hacerlo todo más complicado, sus Yos escritos influencian a su vez al Yo real: la percepción que tienen de él novias y amigos se altera cuando leen sobre un alter ego, y esa alteración provoca un cambio de relación con el Ames real, que a su vez cambia de cara a amigos-novias influido por esa nueva percepción. Un jaleo.
En su cómic El Alcohólico (Planeta de Agostini, 2010), Ames se maquilla lo justo (el protagonista se llama Jonathan A., y escribe novelas de detectives) para aplicar el foco a su sempiterna sed. Ames se pinta en él como un cataclismo en ciernes, y sus aventuras siempre terminan en humillación y autoasco. Cuanto más lo lees, mejor te cae. ¡Despierte, señor! (de próxima publicación en Principal de los Libros) es una novela protagonizada por un escritor con “numerosos problemas de las variedades mental, emocional, sexual, espiritual y física”. En este caso se le cambia el nombre, pero no se dejen engañar: sigue siendo Ames. Aunque, en este caso, le acompaña un eficiente mayordomo llamado Jeeves. ¿Quién dijo homenaje a Wodehouse? Ames es un patológico citador de libros ajenos, en efecto, pero –por fortuna- la acción nunca se basa en ellos. Sus personajes leen, sí, pero el esqueleto de la novela no es su afán lector, sino las peripecias que acontecen por culpa de sus torpezas y debilidades.
Y entonces está la célebre serie que realizó para HBO y que le arrancó de la húmeda oscuridad del submundo: Bored to death. Su germen se encuentra en una vieja fantasía del autor: convertirse en detective privado e ir por ahí desfaciendo entuertos. Ante la imposibilidad de realizar tal paso en la vida real, Ames volcó su anhelo de drama y heroísmo en una comedia televisiva de ficción. Pero él sigue allí, cómo no, asomando la cabeza: George Christopher (Ted Danson) es la versión actual de Ames; Jonathan Ames (Jason Schwartzman), a quien ni se molestó en cambiar el nombre, es el Ames joven, con los delirios y afectación propios de la edad. Bored to death resulta, así, genial por su mezcla de autobiografía del autodesdén, negrura chandleriana y humor de enredo. Y es el humor, de hecho, lo que cohesiona toda su obra. Un humor dulce, compasivo y trágico; el humor del hombre que cuenta sus faltas a voces, para así arrancarse la pena y conseguir algún tipo de indulto. Se lo recomiendo encarecidamente. Kiko Amat
Jonathan Ames realizará un show en directo exclusivo para el festival Primera persona, que se celebrará en el CCCB los días 4 y 5 de mayo del 2012.
El Alcohólico
Dibujo de Dean Haspiel
Planeta de Agostini, 2010
144 págs
¡Despierte, señor!
Principal de los Libros, 2012 (disponible en mayo)
Bored to death (Primera Temporada Completa)
HBO Home Entertainment
(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 2 de mayo del 2012. En Primera Persona Ames estuvo, como probablemente ya sepan, magistral)


