El beatnik del mañana, hoy

Mark Stewart The Pop Group no solo eran excitantes; también marcaban la ruta. Ningún otro grupo del 78 mentó tantas referencias apasionantes: dub, free jazz, funk y soul, Subway Sect, poesía francesa y spoken word. El autor del mejor single del post-punk, “She is beyond good and evil”, regresa hoy con octavo LP en solitario, The politics of envy. Hablamos de The Pop Group, punk, Bristol, política y clases. Todo está iluminado.

Llegando desde el punk rock básico, empezar a escuchar a The Pop Group era como si de repente te hubiesen instalado una antena en la cabeza y pudieses recibir mil nuevos canales y visiones. Sin temor a producir el ocasional proto-hit, el grupo que lideraba Mark Stewart abrió su propia senda utilizando Ginsberg, Artaud, Cage, disco, punk, Miles Davis, Booker T, Tom Waits y dub, Pierre Henry y Ornette Coleman. Se autodefinían como “beatniks del mañana”; llevaban casacas, pantalones soul boy y zapatos de teddy; amaban la música funk y el reggae, y sonaban como nadie: abruptos pero danzables, espesos pero asequibles, negros y blancos, exasperantes y fascinantes. No eran un grupo pop: eran El grupo pop, y su ambición era copar las listas. Mark Stewart ha continuado en pos de esa meta álbum tras álbum (con The Maffia o solo). Hoy examinamos sus raíces y puntas.

Creciste en Bristol, una ciudad pequeña sin espacio suficiente para escenas distintas. Eso es lo bueno de los pueblos: todo se mezcla, y subculturas dispares conviven en el mismo espacio físico.

Es posible; en Londres se crean guetos muy fácilmente. Acabo de regresar de allí, donde me alojé en una zona bastante pija, y solo vi gente negra por la mañana (cuando entraban a trabajar en los hoteles). Esa es una organización del espacio bastante primitiva. El Bristol donde crecí era un sitio muy pequeño, mis amigos eran negros y pakistanís. Solo había un club, así que todo el mundo se mezclaba. También tiene sus cosas malas: como soy tan alto, todo el mundo quería pelear conmigo. No ayudó que a los doce me tiñera de blanco el pelo (quería ser Andy Warhol).

El punk rock de 1976 se presenta como Año Cero, aunque en realidad el sonido era bastante 60’s. Con todo, sí puede decirse que funcionó como inspiración para The Pop group, The Fall, ATV, Subway Sect…

El punk era bastante parecido al pub rock. Todos sacamos la inspiración de las mismas fuentes. Recuerdo haber conversado con Ian Curtis de nuestras cosas favoritas: NY Dolls, Richard Hell… Y luego estaba el pub rock: Jesse Hector, Dr. Feelgood… La gente olvida que éramos chavales obsesionados con la moda, llevábamos ropa de los 50’s, jerséis de moaré, zapatos puntiagudos. La primera vez que vimos a los Pistols, la relación fue estética: ¡Eh, estos tíos van vestidos como nosotros! Llevaban creepers, el cabello corto… Subway Sect eran de la primera ola, pero no lo parecían, iban más allá. Vic Godard llevaba una imagen increíble. Compartíamos gustos -Television, Suicide, todo el rollo New York- y el sonido de guitarras cortantes. El punk destruyó unos cuantos mitos y trajo el rollo anti-estrellas: todo el mundo podría participar. Antes del punk, para ser músico casi tenías que ir a la hacienda del terrateniente y pedir permiso. Después de la guerra nuclear del punk, todo parecía posible. Así que los de la segunda ola tomamos la actitud estética del primer punk, y la aplicamos a la música, experimentando con dub, reggae, rap…

La tradición de música negra de Bristol, la escena funk, también debió jugar un papel importante en The Pop Group. En vuestra negritud, quiero decir.

¿Qué tipo de música es Elvis? ¿Negra o blanca? Nunca he sabido distinguirlas. En Bristol nunca ha existido separación racial. En la revista Wire, si un 12” de electro-funk con caras B dub era muy popular lo descartaban por principio. Pero para mí, los experimentos electro representaban lo más futurista e interesante del momento. Cada vez que escucho experimentos tecno, detecto nuevas cosas a utilizar en mi paleta. “Gang war”, del nuevo disco, es dubstep con un riff de Black Sabbath.

Hablabais de poesía beat, Chic, free jazz y Beefheart. Sin contar a Subway Sect (que citaban a Debussy y Abba), poca gente exhibía esas influencias.

Mi padre es científico, tal vez por eso mi mente funciona a alta velocidad. Pero una de mis grandes influencias fue mi hermano mayor. Un día se hizo fan de Bowie y volvió a casa sin cejas (se las había afeitado). Bowie, en aquella época, era como una cueva del tesoro: hablaba de Burroughs, de ocultismo, de Jean Genet… Tienes que recordar que crecimos en completo aislamiento. Estábamos solos, pero en cada ciudad había un grupúsculo de tres o cuatro personas fans de New York Dolls, The Pretty Things, las caras B de los Who y Bowie. Era inevitable que se formara una red.

Erais articulados y leídos. Al lado de Captain Sensible o Steve Jones, parecía que acabarais de caer de otro planeta.

The Pop Group buscaba que te explotase la cabeza. Me excita igual escuchar algo nuevo de reggaetón o booty que leer semiótica o Baudelaire. Lo que me excita son las ideas. Recientemente he pensado en las teorías de los autonomistas berlineses. ¿Quién dijo que la clase obrera no puede tomar el control de su propia existencia? Eso es basura. Mira a Alan Moore. Mira a Sun Ra: yo le conocí, y no era un hombre con educación. Cuando Albert Ayler tocaba no lo hacía para los académicos blancos que hoy le citan; no era un universitario. Creo que puedo mezclar todas esas ideas interesantes con un tipo de música que sea optimista y que, a la vez, se haga preguntas.

Nelson Algren decía: “Quizás ahora esté en la clase media; pero no soy de clase media”.  Cuando una persona de clase obrera abandona el trabajo manual y se lanza a producir arte, ¿en qué se convierte?

Solo puedo decirte que tal vez el underground musical sea el único movimiento revolucionario global capaz de dar una dirección a las demandas históricas de la clase obrera.

Una de las cosas que siempre me han gustado de The Pop group es que buscarais estar en portada, que no os refugiaseis en un underground tímido.

Sí. Queríamos ser tan grandes como Spandau Ballet. “Una explosión en el corazón de la mercancía”, como decían los situacionistas. Tengo amigos en el underground, pero mi misión es coger todas sus ideas y llevarlas a los medios. No es un trabajo agradecido, pero siempre me digo que si no llego a ver a los New York Dolls en televisión no sería quien soy. Quiero ser un antídoto contra toda la porquería existente, ir al centro de la máquina. Incluso allí puedes encontrar simpatizantes: Matt Groening, que es fan de The Pop Group, está abriéndome puertas. No tengo ningún problema en mantener relaciones con el mainstream; solo hay que permanecer puro y controlar el proceso.

Es triste que el sonido punk-funk haya acabado como simple guiño hipster, cuando en su origen estaba muy politizado.

Las políticas más interesantes se encuentran hoy en el dance inglés: todo el Future Bass, post-dubstep, Kode9, Wylie haciendo 2-step en una Playstation, Chicks on Speed… Todos esos chicos de viviendas subvencionadas tomando el control representan lo mismo que The Pop Group entonces. La política del dance es inspiradora. A su lado, el indie corporativo siempre suena aburrido y conservador. Y gracias a su popularidad, el NME tiene que cubrir sus escenas, y la gente de la moda termina escuchando dance con mensaje.

¿Cómo ha evolucionado tu pensamiento en ese sentido? En un Uncut decías que evitabas hablar de política para no sonar como un capullo.

Bueno, hay cosas que son justas, y otras que son ocupaciones ilegales de la libertad. Que un 1% de la población controle el 80% de la riqueza no está bien, y punto. Ya que nos obligan a vivir como esclavos, lo mínimo que podrían hacer es darnos de comer. Todo esto de la gente pobre pagando la deuda tóxica de grandes corporaciones americanas es completamente medieval. Prefiero hablar de autonomismo; de permitir que las tecnologías nos liberen. Algo está sucediendo, y tal vez habrá que aceptar que la izquierda tradicional está exhausta. La polarización no es algo necesariamente bueno; sé que existe un futuro, y tarde o temprano vamos a tener que hablar con el enemigo, no segregarlo. Te pongo un ejemplo: los skins fachas de mi juventud. No les aparté de mí; seguían siendo mis amigos, seguían siendo hombres. Cuando años después llegó el rave y todos cambiaron, volvieron a ser de los míos. Pero no soy agit-prop; veo cosas y empiezo debates, eso es todo. Lo único que puedo hacer es destruir mitos usando el arte, pero no pretendo tener soluciones para todos los problemas. No quiero ser como Joe Strummer hablando de Belfast. Espera, mejor no pongas eso.

Dos clásicos y el nuevo

THE POP GROUP

Y (Radarscope, 1979)

Ahora es frenético, ahora se ralentiza, y en “Don’t sell your dreams” el cantante recita… ¿poesía beat? Un momento: ya no recita. Está chillando como si le sucediera algo a su trasero. Un disco que aparecía en el 79 del mod revival, pero que parece grabado en Venus, mil años después. Hay funk, dub, riffs “Le Freak”, avantgarde y mucho ulular lupino. Como The Contortions leyendo a Ginsberg y mudándose  a vivir con CRASS. Produjo Dennis Bovell, claro.

For How Much Longer Do We Tolerate Mass Murder? (Rough Trade, 1980)

Lleva dos de sus mayores hits: “Forces of oppresion” y la autoexplicativa “Rob a bank”. Está lleno de consignas políticas creíbles (“La tolerancia es la máscara de la apatía”), ideas situs, funk discordante y experimentación rampante (aunque siempre anclada al pop). Colaboran The Last Poets. No está reeditado, pero busquen la edición original (¡lleva dos pósters!) y atesórenla siempre. No se lo acabarán.

MARK STEWART

The politics of envy (Future Noise Music)

Si en 1978 Stewart y compañía usaron dub, funk y free jazz, aquí agarra electro-rock, ragga, R&B, industrial metal, dubstep y más. Colabora todo Cristo (Keith Levene, Richard Hell, Lee Perry, Gina Birch de Raincoats, Tessa Pollitt de Slits, Daddy G de Massive Attack, Primal Scream…) e incluye una versión de Bowie. A ratos da algo de jaqueca, pero cuando Stewart lo clava, se queda clavado. ¿Y qué otro músico dedicaría una canción a Carlo Giuliani, asesinado por la policía en Génova el año 2001?

Kiko Amat

(Entrevista publicada previamente en la revista Rockdelux #306 de mayo del 2012)

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