Archivo de la categoría ‘General’
Juergaza Primera Persona y dos teasers
Tres cápsulas recién llegadas de Primera Persona HQ:
- Haremos una JUERGA de presentación el jueves 2 de mayo en el C3 bar del CCCB. Los Urogallos, Valero Sanmartí, Islandia Nunca Quema, Vàlius, Antonio Baños es un indepe salvatge y el espíritu resucitado de John Fante, entre muchas otras cosas. Admiren el cartel aquí.
- Un par de teasers para echarse al golete: el de Dani el Rojo, nuestro atracador predilecto, y el jukebox casero de Lidia Damunt.
8 recomendaciones para Sant Jordi
Que hemos puesto por escrito, tomando un chatovino, para los siempre queridos amigos y partisanos de GENT NORMAL. Les debíamos tres años de recomendaciones, poca coña.
En la lista, algunos favoritos kikoatamatiles para mañana: David Nobbs, Larry McMurtry, Ken Kesey, John Fante, Todd McEwen, Harry Crews, Laura Fernández y el Limónov de Carrère.
Léanlo ricamente aquí. Hagan el favor de comprar alguno.
Kiko Amat firmando como un Pepe
Esta diada de Sant Jordi Kiko Amat estarà firmando cientos y cientos de ejemplares de su nueva novela, Eres el mejor, Cienfuegos, y también de la edición compactada (de bolsillo) de Rompepistas que acaba de salir.
Los horarios de su firma son los siguientes, en las paradas indicadas:
11-12h Laie (Stand La Pedrera)
12-13h Alibri (Rbla. Catalunya / Diputació)
13-14h La Central (Rbla. Catalunya / Mallorca)
17-18h Abacus (Rbla. Catalunya / Còrsega)
Como cada año, les rogamos se apiaden de él y vengan a verle. Si es con ofrendas del tipo líquido y fermentado y enlatado, mejor que mejor. Se preveen multitudes a lo Bay City Rollers. Stop pushing at the baaack!
Sin bromas: nos encantará verles. Vengan. Traigan a sus amigos y mujeres e hijos. Será un día radiante, será azul la mañana (cantaban Los Ángeles)
Un vermú marsupial con Los Canguros
Como quizás ya sepan, BCore ha recuperado las grabaciones de Los Canguros en un elepé, Un salto adelante (1986-1990). El disco incluye todas sus maquetas, las cuatro canciones incluidas en el recopilatorio Barcelona húmeda y algunos extras en directo (solo disponibles en descarga). Es un acto importante, pues Los Canguros no dejaron legado vinílico más allà de las inclusiones en el mencionado recopilatorio 80′s. Pocas veces lo de “recuperación necesaria” ha gozado de un significado más literal. Pues lo de Los Canguros parecía irrecuperable, y no los recuerda ni Cristo. Parecían borrados de la historia.
En la elaboración de esta compilación de no-éxitos han colaborado antiguos miembros del grupo (como su ex-líder Felipe, luego alma de Los Fresones Rebeldes) y fans incansables (Ricky Gil de Brighton 64, entre otros). Nosotros, que también éramos muy fans, hemos escrito un texto bonito para la hoja interior y hemos escaneado algunos carteles y pasquines de nuestro 1987-89.
Todo esto lo vamos a celebrar así el sábado día 20 de abril en la misma tienda de BCore, cuando la presentación del álbum. Horario vermú. Pincharán Felipe y el antiguo bajista de Los Canguros, Joan Quesada “El Cura”. Será una feliz ocasión.
Some Product #4: críticas de discos y libros
On Fyre
Lyres Lyres
Munster / Ace of Hearts
80’s garage Lo que ahora considero una de sus mayores cualidades, en 1987 solo conseguía inquietarme: Lyres eran el grupo de garage 80’s con menos pinta 60’s del plantel. Acostumbrados al inmaculado look 1965 de The Chesterfield Kings, por ejemplo, los Lyres lucían post-punk, y sus portadas daban semi-repelús. Que el grupo venciera nuestros bobos prejuicios estéticos y se afianzara como favorito dice mucho del talento de su líder (Jeff Connolly, alias Monoman) y el poder de su banda.
Lyres tenían tiros pegados. Connolly venía de DMZ, una banda de Boston que tocaba 60’s punk en 1976, cuando nadie lo hacía. El primer álbum de Lyres, On Fyre (1984), quizás sea el más sólido disco de garage 80’s. Lyres carecían del espíritu gamberro de The Gruesomes o la elegancia mod de The Tell-Tale Hearts, pero lo compensaban con veteranía, pathos y cancionero. On Fyre es un disco de garage inusual: salió en Ace of Hearts, casa de Mission of Burma, y lo produjo Rick Harte, que contribuiría al sonido imponente, nada vintage, del LP. Aquella portada con lira llameante tampoco parecía encajar en el cliché de op-art y paramecios del género. Las canciones se reproducen con cambios de acordes casi post-punk, riffs de Danelectro y, por supuesto, el órgano, pandereta y voz del Monoman. Los hits propios abundan -“Don’t give it up now” (clásico del autoánimo y cima del garaje 80’s) o “Help you Ann”- y se combinan con versiones sublimes: Kinks por duplicado (“Tired of waiting” y “Love me till the sun shines”), The New Colony Six (“I confess”) y la casi fleshtonesca “The way I feel about you” del Pete Best Four. Lyres, además, no le temían a una buena balada (“Not like the other one”).
Lyres Lyres (1986) repite los aciertos del anterior: el sonido es actual, la portada no-añeja, las versiones se mejoran y contiene baladón. “She pays my rent” es el epítome Connolly: una dramática torch song que se alarga hasta los 4:45’ de garage al ralentí y alma deep soul (confesionalidad + vergüenza). Lyres repiten con éxitos propios (“Not looking back” o el pop eufórico de “You won’t be sad anymore”), doblete de grupo inspiración (en este caso The Outsiders) y guarnición de covers adecuados (The Alarm Clocks “No reason to complain” o The Pretty Things y su memorable “You’ll never do it baby”). Incluso se permiten recuperar el “Busy man” de DMZ.
Ambos discos son imprescindibles.
LOS ENEMIGOS
Desde el jergón
Gasa, 2012
Los Enemigos empezaron en 1985 como recio grupo de garaje, y terminaron convirtiéndose en uno de los más inspirados conjuntos de rock en castellano. Malasañeros y burlones, Los Enemigos eran “gente sencilla y divertida” que quiso reflejar su amor por el pub-rock, el soul y el r’n’r en dos primeros álbumes Ferpectamente (1986) y Un tío cabal (1988). En mi opinión, y tras analizar la selección de esta caja con 5 cedés, sus piezas tempranas son las más flojas: “Qué bien me lo paso”, por ejemplo, es un blues mediocre, y abunda en ambos discos el rock stoniano (o, peor, el sureño). Pero nada de esto importa, porque el grupo firmó en 1990 La vida mata, que es simplemente uno de los mejores diez discos españoles de la historia. Una obra maestra erigida en la profundidad, la ironía y el pathos pero –como dijo Josele Santiago- “sin querer parecer pretencioso ni redicho”. Tragedia y muerte, dios y maleficios, suicidio infantil y cartas abiertas: pocos discos hablan así. Esta completísima recopilación incluye también piezas de su otro cénit (La cuenta atrás, de 1991) y posteriores elepés 90’s, maravillosas maquetas y rarezas, lujoso libreto interior e incluso un disco en directo. Merecido homenaje.
DECIBELIOS
Oi!
Munster Records
En los años ochenta, lo subterráneo era bastante mayoritario, y propuestas malditas o exquisitas vendían números de cinco cifras. Decibelios, de Barcelona, eran así. Una banda de skinheads antistablishment y gritones llenaba un concierto en la plaza Catalunya y se pulía millares de álbumes (hoy con suerte venderían una décima parte). Su segundo trabajo, el mini-LP Oi!, es un dañino pedrusco de canción protesta working class, estilo Oi-punk y cosecha 1985, no apto para programas culturales, agentes sociales o entidades patrocinadoras. Su energía y convicción son admirables, y la potencia de sus himnos no ha disminuido un ápice en casi treinta años. Fieros temas políticos como “Achuntament”, “Viento de libertad” (sobre Euskadi) o “Subversión” se unen a odas al rapado (“Kaos”, de The 4 Skins), ska con anhelo testicular (“Ningún nombre de mujer”) o arquetípicos bromazos Oi! (“Canción de cuna” o “J’N Roll Star”, dedicada a Loquillo). Decibelios afirmaban: “Nuestro tiempo la crisis/Nuestro espacio la calle/Nuestro Dios la lucha”. Oi! es hoy más relevante que nunca.
The Gift
Polydor
soul marxista The Gift es el disco soul de The Jam. El propio Weller admite que marcó el comienzo de su “purificación mod”. Fan del soul desde siempre, Weller se radicaliza en 1981: se corta el cabello al tres, contrata a un DJ de northern soul para las giras, reúne a grupos inesperados (Bananarama, TV21) para shows al estilo Motown Revue… The Gift, de 1982, es el reflejo de ese anhelo. Disminuyen los himnos punk-mod y se substituyen por funk y soul. Es, salta a la vista, una obsesión, y como tal es hermosa. Las influencias están claras: Curtis, Motown, Chi-Lites, Brass Construction… Todo negro. De entre sus contemporáneos, Weller cita a Pigbag y el primer 12” de Spandau Ballet como caminos a seguir. “Precious” es la obvia consecuencia funk, pero “Town called malice” es el hit: Motown en serio, sin rockizar, lleno de trompetas y Vandellas, la letra una mirada a la depresión causada por el Thatcherismo. The gift es su disco más izquierdista. La mirada empática del “That’s entertainment” se torna diatriba: “Trans-Global Express” aúna Marx y northern soul (copiaba el “So is the sun” de The World Column).
Pero, a pesar de la fijación soul, la cabra aún tira pal’monte. Vuelven las grandes baladas pop (“Ghosts” y “Carnation”), crónicas Kinks (“Just who is the 5 o’clock hero”), pop trotante (“Running on the spot” y “The gift”) y solo dos rellenos: el instrumental “Circus” (de Bruce Foxton) y un tibio calypso (“The planner’s dream goes wrong”). Esta edición suma The Gift con demos y singles pre-disolución. La cruzada soul seguiría con “Beat surrender” y tres versiones (“War” de Edwin Starr, “Move on up” de Curtis Mayfield, “Stoned out of my mind” de The Chi-Lites), pero también hay baladas sobre ruptura (“The bitterest pill (I ever had to swallow)), elegante pop-jazz (“Shopping”), incluso canciones que terminarían en The Style Council (una rara “Solid bond in your heart”). Menuda despedida.
THE RUTS
The Crack
Vinilíssimo
Punk 77 Son tan 1977 que casi parece parodia. Su breve historia es de manual: riffs Clash, jerga rasta, incursión en el reggae-punk, pasado hippie, teloneros de Damned, mimos de John Peel, habituales del Rock Against Racism, firma con multinacional, dos singles escalan las listas, dos veces en Top Of The Pops, líder fallece por sobredosis. En la Inglaterra de 1979, esta progresión de acontecimientos era tan común como la evolución psicodélica en 1967. Pero eso no quita que The Ruts fuesen una banda relevante, algo fácil de probar con sus composiciones e influencia. Respecto a lo primero, su único álbum tiene grandes canciones. Están todos los palos clásicos: su equivalente del “Police & thieves” clashiano en “Jah war”, punk-dub-reggae del mejor; los hits de rotundo punk 2:30 en “Babylon’s burning” (rastafari punk que llegó al #7 de las listas) o “Dope for guns”; y los pogos acelerados en “Criminal mind” y “Savage circle”. Pero lo que hizo únicos a The Ruts fue su manipulación del género, acentuando su penumbra y paranoia, gestando algo que ya era after-punk y sería influencia capital en el hardcore americano. Es imposible no escuchar “S.U.S”, “Something that I said” o “It was cold” y no pensar de inmediato en los grupos de Dischord, de Faith a Rites Of Spring. En efecto, este punk amargo y claustrofóbico –que en Inglaterra también practicarían Crisis, Zounds, los Pete & The Test Tube Babies tardíos- fue fundamental a la hora de crear el sonido DC. The Ruts solo alcanzarían a sacar otro 7” no incluido aquí (el sublime “Staring at the rude boys”, que versionarían Dag Nasty) antes de la muerte de Malcolm Owen y la trasformación del grupo en los fugaces Ruts DC, pero su legado sobrevivió al otro lado del Atlántico.
LOS MOCKERS
S/T
vinilíssimo
R&B Uruguayo Los “Rolling Stones de Montevideo” no son unos desconocidos en España. Cocodrilo Records ya los reeditó en 1986 para los jovenes sixties fans ibéricos, y tanto Garageland como Get Hip hicieron lo mismo para el resto del mundo; Dr.Explosión les versionaban a menudo y Munster editó sus Complete Recordings en el 2002. La razón de ser del LP que nos ocupa, así, es que se trata de una copia fidedigna de su único álbum. Cuando afirmé lo de Stones uruguayos no era por decir: Los Mockers suenan exactamente igual a los Stones del “The last time”/”Under my thumb”, cuando transformaron su R&B danzón y negroide en ese proto-punk misógino que plantaría en el universo la semilla del garaje. Los mockers tiene todas las cosas estupendas de los discos de 1966: melenas de juglar, botines de tacón cubano, maracas y armónicas, angustia juvenil y protestas anti-trabajo (“What a life”), alaridos Jagger a destajo (su cantante era un auténtico impersonator; escuchen “Show me the way”), R&B británico a capa y espada (“Don’t go away”, “You got it” o la Kinkiana “Make up your mind”), medios tiempos suavesitos y ocasionalmente lacrimógenos a lo “Heartfull of soul” (“Can’t be a lie” o la autodescriptiva “Sad”), una réplica al “Paint it black” (la curiosa “Empty harem”, con sus cambios inusuales y melodía de tiovivo) y, cómo no, la obligada balada cursi para bailar agarrao (“Tell me something new”). Un álbum, en suma, vivaz, rítmico y lleno de excitación beat. Los Mockers tal vez no fueran The Chocolate Watch Band (primer premio al Stone-replicante garajero de 1966), pero desde luego les iban a la zaga.
THE RIPE
Into your ears
Get Hip
Psych-indie-powerpop-beat The Ripe son un trío formado por tres chicos de Austin y, desde hace poco, también Jorge Muñoz-Cobo, de Dr. Explosión. Su primer álbum es como el típico alfeñique que parece no tener media hostia, pero luego resulta estar fibradísimo (y nos muele a palos). Lo que quiero decir es que portada, logo, Cobo y sello pueden llevar a engaño. Get Hip fue uno de los estandartes del garaje 80’s (editaron a The Miracle Workers, The Cynics y muchos más) y nunca habían publicado un elepé con tantos matices. Y es que quizás un despistado en 60’s podría definir Into your ears como fiel a la década, pero un purista lo consideraría intolerable, rayano en lo herético. El disco lleva powerpop suave, beat, psych-rock angelino y –aquí viene la sorpresa- frondoso indie pop americano. “Be adventurous” o “Constant waves” (mi hit), con sus baterías galopantes y crescendos, están cerca de The Shins o Rogue Wave (o los Bunnymen, si me fuerzan). “Yellow phone” es medio Big Star medio Shoes de sótano. “Orchestra” es puro Love, sin mimetismos más allá de la atmosfera general y la trompeta ranchera, con cambios chocantes y fraseos nuevos. “God thing found” suena a Beachwood Sparks buscando el espíritu de Burrito Deluxe, y “Black box blues” es un mersey beat moderno que podrían haber firmado The Hi-Fives El disco fue grabado en Circo Perrotti (suena de perlas) y en su interior hay de todo y para todos. Hagan el favor de escucharlo: es la mar de bueno. Kiko Amat
(Todas estas críticas fueron publicadas en la revista Rockdelux y el suplemento Cultura/S de La Vanguardia entre junio del 2012 y febrero del 2013. Todas son de Kiko Amat)
Kiko Amat recitando cerdadas (de Auslander)
Pueden verle aquí mascullando obscenidades asquerosas en la puerta de un sex-shop.
El corte forma parte de los videos promocionales de este Primera persona 2013. Las guarrerías son, cómo no, obra de Shalom Auslander y su Lamentaciones de un prepucio (Blackie Books).
“Ahora tengo treinta y cinco años y SOY ASQUEROSO…”.
Lo que suena de fondo (los chicos con botas ya lo habrán olisqueado) es el “Birth control” de Lloydie & The Lowbites.
Islandia Nunca Quema es mi grupo favorito
Ahora mismo. Les vimos ayer en Heliogàbal, boquiabiertos, ojipláticos y con las rodillas haciendo castañuelas. Recuerdan a Felt, The Jasmine Minks, The Bats y The Chills, con algo de los primerísimos The Go-Betweens y lo mejor de VU. Las canciones son sencillamente increíbles, muy distintas entre sí pero verdaderamente intensas, con letras hermosas cantadas en inglés no-bantú (y en un tono casi conversacional que enamora), y todo el rato pasan cosas en sus instrumentos. Qué raro es escuchar a un grupo hoy y pensar todo el rato en Maurice Deebank (recordar de verdad a Felt no es moco de pavo, vamos). Qué raro es pensar también en Orange Juice, y sin que se trate de un guiño saltarín para defraudar a unos cuantos hipsters. No: a Islandia Nunca Quema les sale así. Simplemente pertenecen al mismo género de forma innata. Y encima son de pueblo, modestos y serios y honrados trabajadores. No hablan casi en el escenario. Son tan buenos y tan excitantes que su single (que es la monda, vean la Lista del Mes de marzo) no les hace justicia.
Créanme: de lo mejor que he visto en mucho tiempo.
Es instru-¡mental! (en la Ciudad Condal)
Rock instrumental Es un momento de auge para las bandas de rock’n’roll mudo de España y Barcelona. Decenas de grupos de estilos bien dispares –surf, exotica, experimental, electrónica, R&B- lanzan sus mensajes codificados sin decir ni mu.
Lo dijo Norma Desmond, perdiendo papeles a lo grande, en El crepúsculo de los dioses: “Hubo un tiempo en el que tenían los ojos del mundo entero. Pero eso no era suficiente para ellos. Oh, no. Tenían que tener los oídos de todo el mundo. Así que abrieron sus bocazas y empezaron a ¡hablar, hablar, hablar!”. Lo mismo sucedió en música. “In the beginning there was rhythm”, cantaban las Slits. Gruñidos y aporreo de tambores; no se requería mucho más. El ritmo puro, sin palabras que estorben, va directo al bajo vientre (más abajo aún, si me preguntan). Pelotas y corazón: he ahí los dos grandes órganos de análisis rítmico. Y por ello la música instrumental es el Sumo Nivelador, el Gran Esperanto. No requiere traductores ni intérpretes, no hace falta que venga un experto en semiótica a deshacer el galimatías. Con esta música, el intelecto salta por la ventana y entra el alma en estado puro. El espacio para el significado se abre, y cada canción puede querer decir una cosa para cada oyente. “Siempre me ha sorprendido la manera en la que el oyente puede interpretar nuestras composiciones”, afirma Elías Egido, de los barceloneses EH!, “lo que para uno es una trituradora emocional, para otro puede llegar a ser la máxima expresión de dulzura”. Pau Loewe, de Akron y Born Losers, añade que “la música en sí es muy evocativa. Puede comunicar, transmitir sensaciones o evocar imágenes de forma muy poderosa y además en cada persona puede provocar una reacción diferente”.
En algún punto del proceso llegaría un listo a meter verbos, pero algunos de los géneros y artistas más importantes de la historia pasaron siglos eludiendo la lírica por completo. En menos que se dice Take five podríamos elaborar una lista de artistas instrumentales que contentaría a todo lector: Neal Hefti, Duke Ellington y John Fahey, Booker T, Coltrane, Morricone y John Barry, Kraftwerk, Los Pekenikes, Duane Eddy y Link Wray, Les Baxter y Martin Denny, Davie Allan & The Arrows y Lalo Schiffrin, Willie Mitchell y Andre Previn. Green onions, Apache, Sliced tomatoes, Watermelon man, Telstar, Six by six, Rumble y Rebel rouser, Pipeline y Wipe out, Blues theme, You can’t sit down, The cat, All about my girl, Smokey Joe La-la’s, Grow your own, Bert’s apple crumble, Exus Trek, Big Chief Pt. 1, Revenge of the cybermen, Junk, Return of the los palmas 7, The horse, Hawaii 5-0 y La extraña pareja, las caras B de Georgie Fame, las instrumentales de The Style Council y Dexys, todo el primer ska (Guns of navarone!) y el Nas de barraca Sant Boi. Un canon completo para el siglo XX. Y sin abrir la boca.
La música instrumental, en efecto, nunca ha dejado de retumbar, ni siquiera en España. Si quitamos la época de la fiebre Shadows/Ventures (primeros 60’s), nunca antes habían existido tantos grupos dedicados a fabricar música no-vocal. La mayoría de ellos se afilian a la tradición surfera-twang-r’n’r (Imperial Surfers, Los Coronas, Los Twangs, Vibrants, Brillantinas…) pero otros campan por el kraut y la electrónica (Los Eterno, Tannhauser o Jupiter Lion). En Barcelona tenemos un buen puñado de excitantes instrumentalistas (ver despiece). Y de Alicante viene Negro (despiece), el marciano de la verbena. Todos ellos coinciden en considerar “liberador”, no limitador, el carecer de letras. Dani Nel·lo, de Los Mambo Jambo, celebra que lo instrumental sea “totalmente universal. Puedes tocar en todas partes del mundo y desencadenar una reacción directa, sin que el idioma sea una barrera”, y añade que “dentro del ámbito del rock’n'roll, el instrumental busca la sensación directa, más parecida al sentido del olfato o del gusto, sentidos en los que no hay que intelectualizar el estímulo. El ritmo y la melodía configuran una emoción de por sí, sin tener que dotarles de mensaje. Las letras, a menudo, buscan la identificación del oyente con lo que se cuenta, con la historia o la proclama del letrista. El instrumental es como una secuencia que te transmite un estado o una atmósfera”. Pau Loewe sentencia que es “el terreno puro para la comunicación mediante música” y subraya de nuevo el potencial liberador del género: “Como compositor o intérprete tienes todas las herramientas a tu disposición para comunicar mediante el lenguaje musical sin una letra que se “entrometa”. Deja terreno al oyente para jugar con ello y montarse su propia historia. Le das un paisaje, un tono, unos elementos básicos y él acaba de darle forma”. Daniel Segura de Born Losers finaliza diciendo que “una melodía de guitarra de los Shadows puede erizarte el bello del cogote tanto como la verborrea de Bob Dylan”. Pues claro.
Seis instrumentales de aquí
Los Mambo Jambo: Miembros de Nu Niles con Dani Nel·lo (ex-Los Rebeldes) al saxo, practican música para reyertas de navaja y estriptís con pompones. R&B incendiario y rock’n’roll mudo con toques burlesque, jump y surf. Tienen un LP homónimo y un single, ambos para Buenritmo.
Los Tiki Phantoms: Su surf actualizado recuerda al de grupos de los 90 como Huevos Rancheros o Man or Astroman! Ocultan sus identidades con máscaras de calaveras y su fijación es el tiki de ultratumba. En Barcelona arrastran multitudes. Tienen tres elepés editados, todos en Bcore.
Akron: Es la monda. Se trata de Pau Loewe, de Born Losers, realizando experimentos en exotica y 60’s pop galáctico que remiten a Les Baxter, Martin Denny, Joe Meek; probetas burbujeantes y marcianos de cartón. Tiene un solo álbum que pueden escuchar aquí: http://akron.bandcamp.com/.
Negro: Es blanco y alicantino. Hace cosas extrañas con la guitarra. Su lista de influencias cita a John Fahey, Hendrix, Fred Frith, Joseba Irazoki, Kevin Shields, Greg Sage y Toti Soler, pero también recuerda a Marc Ribot. Acaba de sacar álbum para La Castanya, Formación del Espíritu Nacional.
Born Losers: Gran farra. Garaje instrumental, rock’n’roll y surf, de Ventures y Challengers a Link Wray, pasando por Lalo Schiffrin, todo con fuzz y batería alborotada. Los más añejos del lote. Su obra consta de tres singles y un álbum, Cycle guitars (2012).
Eh!: Formados en el hardcore pero trotando en campos abiertos, Eh! mezclan tensión Fugazi con bandas sonoras, Morricone con Nomeansno y Miles Davis. Tienen dos álbumes, ambos en Bcore.
Kiko Amat
(Artículo publicado originalmente en el suplemento Cultura/S de La Vanguardia del 27 de marzo del 2013. El de la primera foto es Akron, que nos chifla. El de la segunda es Negro, que también)
El Creador (146) y una reseña en Barcelonés
Ayer lunes tuvimos el privilegio de ocupar una paginota entera de La Vanguardia, siendo entrevistados por Nacho Orovio para la sección El Creador. Nosotros somos el 146. Suponemos que la cosa será consultable online en un mes o así. El tono del entrevistado es simplemente DEMENTOR, y la entrevista es un largo exabrupto desquiciado sobre paternidad, 15M, “beber amianto y comer tranchetes con ántrax”, azadones al hombro, cultura no-quejica y histeria irlandesa. Que lo encierren, a ese tipo.
Lo que sí pueden leer ya es esta amabilísima reseña de Eres el mejor, Cienfuegos con entrañable título que ha realizado Ruben Pujol para Barcelonés.
Contracultura de derechas
Un artículo de Víctor Lenore sobre contracultura de derechas que nos ha gustado cosa mala y que suscribimos con una gigantesca náusea pugnando por erupcionar desde nuestros gaznates. Modernos, pijos y fachas: ¿puede haber algo peor?



