Entradas con la etiqueta ‘javier calvo’

Prólogo de Kiko Amat para Memphis Underground

Se publica esta semana en España la novela Memphis Underground, de nuestro admirado Stewart Home, en la editorial Alpha Decay.  El libro lleva un prólogo de Kiko Amat que empieza así:

“1. Cuidado con este libro: es irritante. Irrita y escuece como el chili bengalí, el primer disco de Suicide, los conciertos de Swans o los ladrillos fílmicos de Guy Debord. Es decir: a propósito. Para chinchar. Es la literatura como ortiga, como arma química, como zancadilla. Es una literatura con enemigos, entre los que quizás esté usted. Porque, como comprobarán en breve, la literatura de Stewart Home no está hecha para todos los paladares. Y porque encima, como verán en un instante, la literatura de Home trata de no serlo; literatura, quiero decir. Y si algo puede definirse como antiliteratura (un concepto que, es cierto, tratan de apropiarse infinidad de cursis y pusilánimes), ese algo está ahora sujeto en sus manos. Y quema que no veas, digan la verdad.”

Y luego se lanza a lanzar hurras por la working class, el punk rock, la cultura skinhead, el pulp, los recopilatorios baratos de northern soul y la literatura anti-establishment y anti-cultura seria. El prólogo incluye, por descontado, numerosos panegíricos a favor de Stewart Home y su visión.

Javier Calvo se postra también ante el genio de Stewart Home en esta entusiasta entrada para su blog.

Ich bin nerd: Mil Violines

La crítica que el escritor y traductor Javier Calvo, autor de nuestra celebrada Corona de Flores (Random House Mondadori), realizó de Mil violines para el Cultura/S de La Vanguardia. Léanla aquí y cáiganse de culo tras digerir sus words of praise.

Prólogo de Kiko Amat para Knockemstiff

Ya está en la calle la novela de debut de Donald Ray Pollock, Knockemstiff, que ha traducido al castellano Javier Calvo -el mejor traductor del inglés al español que tenemos en el país- y publica Libros del Silencio. La novela lleva un extenso y apasionado prólogo de Kiko Amat donde habla de trailer parks, anfetaminas, inbreeding, pollos muertos, esteroides y zopencos, pero también de compasión, empatía, perdición y tragedia de la nada heroica. Y también de La Verdad, la que escribieron Harry Crews, Nelson Algren, Fante, Hubert Selby Jr. y muchos otros; y, ahora, también Donald Ray Pollock.

Pueden descargarse exclusivamente el prólogo en este lugar que les indicamos, pero sería terrible que no compraran la novela y se estremecieran con cada palabra de este gran libro de salmos y lamentaciones working class que es Knockemstiff. Una de las cosas más honestas, impactantes y magníficamente bien escritas que hemos leído en años.

Encontrarán también un fragmento del asunto aquí, en la página de libros (realizada sin afán de lucro) Sigue Leyendo.

Libro del Mes (Septiembre): JAVIER CALVO Corona de flores

Corona de flores

JAVIER CALVO

Random House Mondadori

305 págs

En el mundo de los escritores publicados -un mundo mucho más pequeño que el de la música pop- siempre sabes más o menos qué hacen tus colegas. Como maridos celosos que observan por el rabillo del ojo en qué conversaciones participa la esposa, como niños que nunca pierden de vista al padre aunque sigan jugando con otros niños en el patio, un escritor siempre sabe dónde están y qué hacen los demás. Aunque le dé urticaria. Aunque mienta y finja no conocerles.

En mi caso, yo siempre supe dónde estaba Javier Calvo. Pero, del mismo modo en que puedes admirar la técnica de un músico pero no participar en sus aesthetics o sensibilidad, aquel lugar era uno que no me interesaba particularmente visitar, y mucho menos mudarme a él. Lo cierto es que nos veía a ambos, a él y a mi, como caballos que tiran de un palo en direcciones opuestas, como representando en pessebre vivent el logo aquel de la marca de tejanos yankis. Incluso, de vez en cuando, sospeché que ni tan sólo se trataba del mismo palo. Eran palos y direcciones distintas, compartiendo sólo la similitud del vehículo (es decir: las palabras) y la involuntaria situación generacional. Y el odio compartido a algunos de los carcamales y has-beens que nos precedían, quizás.

Pero incluso entonces, cuando nos veía en orillas, polos opuestos, distintas las compañías y casi enfrentadas las aspiraciones y metas; incluso entonces, cuando él firmaba aquellos libros de aspiración posmoderna (¡Posmoderno! Le aullaba yo a la luna mesándome los cabellos, pronunciando la palabra como si fuese un insulto espantoso); incluso entonces, cuando sus grandiosas biblioteca, entrega, ambición y universo cobijaron -quizás, seguro, contra su voluntad- a la generación más pomposa, cursi y estudiantil y de nombre más ridículo que ha parido este país (Nocilla, sí); incluso entonces, decía, tenía claro que Calvo era el único con quien podría haber parlamentado en un bar. El único verdaderamente interesante, con un universo personal rico y embarullado y jeroglífico, con sentido del humor (macabro, pero humor), con unas lecturas sobre las que me interesaba oír y unas influencias y obsesiones sobre las que deseaba escuchar. Obsesiones que, en algunos casos (y pese a lo distinto de algunos de nuestros mundos) producían diagramas de Venn, intersecciones donde nuestros amores se topaban y compartíamos lecturas y escuchas: el Lords of Chaos y Burzum y la historia tragicómica de Varg Vikernes, el Psychopatia sexualis, Kaspar Hauser, la yage o ayahuasca, la cruzada de los niños, la ripperology y la era victoriana en general, el The Occult de Colin Wilson, los luditas, los Brethren of the Free Spirit, el año mil, la vida de los Santos, el Jesús apócrifo de E.N. Wilson, el The Family de Ed Sanders o Throbbing Gristle, por nombrar sólo algunas coincidencias sospechadas.

Todo esto que acabo de expulsar era sólo a modo de introducción, para que entiendan que lo que ahora mismo voy a escribir es una de esas frases que nunca pensé que llegaría a escribir. Y es esta: mi libro favorito ahora mismo es Corona de Flores, de Javier Calvo. Pero quizás esto parezca un poco aigualit, como un elogio encañonado, como un piropo de cortesía a la fea del bar que también es hija del dueño. Lo que quiero decir de veras, para que me entiendan, es que soy fan de Corona de Flores. Que amo Corona de Flores, y que mis dos hijos podrían haber estado jugando con cuchillas de afeitar, detonadores de granada antiguos y botellas de lejía destapadas en un descampado lleno de chiringuillas post-heroinoinyectadoras y rottweilers rabiosos y no hubiese levantado la vista de mi libro ni un solo instante. Que esta es una lectura atrapadora, fascinante, enriquecedora, obsesiva y, sobretodo, divertidísima. Una novela que no es tanto el mejor libro de Javier Calvo, sino el primer libro de un Nuevo Javier Calvo, uno que aplasta desconfianzas y orina territorialmente encima de preconcepciones. Aunque las hubiera sembrado él mismo.

A la sazón, es innegable que su autor ha sufrido algún tipo de aparición mariana. Algó pasó, algo le sucedió a Calvo, algo apocalíptico con ángeles y trompetas (quizás Casavella, emergiendo de entre las nubes como un Compta-Naps airado, señalándole con uno de aquellos dedos gigantes de Cerebrino Mandri que tenía, diciéndole: “Ahora tú, hijo mío”). Fuere lo que fuere, está claro que Calvo ha cambiado de rumbo conservando su viejo -e increíble, y envidiable- dominio de la lengua y la historia, y ha abandonado los manierismos y afectos filo-posmodernos para entregar lo que alguien con su mente, alma y talento estaba obligado a firmar: una novela gótico-victoriana de aventuras ambientada en la Barcelona del 1870.

Porque esto y no otra cosa es Corona de Flores. Y déjenme que la compare, porque comparar es hermoso, y les diga que Corona de flores mezcla: Robert Louis Stevenson (el de Hyde, no el del Tesoro), Seven, crime novel victoriana (Conan Doyle, por supuesto), From hell, H.P. Lovecraft (todas esas apariciones de libros misteriosos, que tanto recuerdan al listado lovecraftiano de obras profanas) e historia secreta de Barcelona. Una historia secreta que se entrecruza con la historia oficial y con la historia ficticia de Calvo, y que alambicadas producen algo que, con pasmo, sólo puede ser calificado de best seller literario. Porque todas las citas a volúmenes paganos, explicaciones psicogeográficas, clases magistrales de biología y alter-historia o pseudo-ciencia decimonónica (las sociedades infantiles, la frenología y la antropofagia, el esoterismo y la anatomía…) no entorpecen lo que es sin duda una gran, adictiva historia, contada con un lenguaje elevadísimo pero nada pretencioso: un libro que podría enganchar a muchos tipos de lectores por muy diversas razones. Corona de Flores es, con perdón, como un La sombra del viento que se hubiese escrito por/para gente apasionada y nada square, una novela que habla pegajosamente de una ciudad subterránea y de libros secretos y actividades ocultistas, pero que evita (¡aplasta!) el Middle of the Road y el lugar común, situándose en un lugar inspirado, tocado por la mano de Dios, elevado. No sería exagerado afirmar que si una de las aspiraciones finales de todo autor es firmar una obra que esté a la altura de sus maestros, Calvo lo ha conseguido plenamente con Corona de Flores. Yo les digo que la leía con la misma pasión, obsesión y enganche con las que leí y releí a los 12 años mi tríada mítica de libros pre-adolescentes: El mon perdut de Conan Doyle, El dia dels trifids de Wyndham y Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. La sensación que tuve al leer estas novelas -y la recuerdo perfectamente, y no es una sensación que se olvide fácilmente- era muy parecida, asombrosamente semejante, a la que obtuve con Corona de Flores.

Pero, ahora lo veo, quizás estas menciones a alguna novela juvenil-victoriana les den una imagen equivocada de esta novela. Corona de Flores no es un libro para niños: es cruda, gráfica, sale algún pene, algún caníbal, heridas supurantes, varias palizas ultraviolentas, un montón de peña semi-muerta, catacumbas a tutiplen y bajos fondos y drogas alucinógenas y asesinatos ritualísticos que quitan el hipo. Y también alguna broma privada de Calvo, como el capítulo llamado “Metal negro” o el empezar la novela -¡encantador atrevimiento!- con un primer párrafo copiado casi literalmente del Tale of two cities de Dickens (algo que, por cierto, ningún crítico literario parece haber detectado). Pero sí comparte con las novelas anteriormente mencionadas su intención aventurero-clásica de ofrecer un viaje misterioso lleno de acción, personajes extrañísimos e inolvidables, todos los detalles y recursos angustiosos de novela de misterio que Calvo domina como un hábil estratega, y que evidencian que se ha leído todos esos libros anteriores a él y muchos más. Y aún así, cada vez que aparece algún detalle familiar (el vacío de unos cuadros recientemente descolgados, la entrada a un pasadizo secreto, una frase en latín, un libro prohibido) no resulta en absoluto clicheado ni refrito, sino completamente nuevo; o, al menos, embellecido, renovado, revigorizado.

No voy a contarles exactamente de qué va Corona de Flores, pero tiene todo lo que cualquiera que no sea crítico literario en algún geronto-suplemento busca en un libro: personajes apabullantemente intrigantes y extraños y bien construidos (un anatomista fotofóbico con un pasado de locura homicida, un rey de los bajos fondos travestido, un diminuto inspector ultra-violento y cornudo, un novelista folletinesco de moda, unos niños perturbadores que hablan en lenguaje incomprensible… Todo lo que no sean escritores flaubertescos hablando de sus libritos malditos), una trama que captura y no suelta su presa (asesinatos rituales, pasadizos secretos, una droga misteriosa, una investigación ensamblada con la atención y delicadeza de las mejores novelas negras…), un paisaje y unas vistas que son tan importantes como la propia trama (la Barcelona del 1800’s) y un conocimiento profundo de la historia secreta de la ciudad que va parejo al trabajo que gente como Iain Sinclair – en su Lights Out for the Territory- o Alan Moore han realizado al otro lado del canal sobre Londres. Esto último (la información, en general, sobre historia subterránea y ciencia pre-siglo XX) es, finalizando, otro de los atributos extra de Corona de Flores: el lanzamiento de flechas bibliográficas e históricas para que un determinado tipo de lector obsesivo continúe la búsqueda por sus propios senderos. Algo que no es imprescindible en un libro, y que no funciona siempre, pero que -cuando sucede- se agradece. Uno termina el libro plenamente satisfecho (excitado, incluso) por su lectura, pero a la vez deseando saber más de algunos de los subtemas expuestos.

Quizás les decepcione escuchar que Corona de Flores no tiene fallos, o al menos yo no sé verlos (si apartamos la vista de esa portada tan poco invitante). Este es, sin duda, un triunfo literario de primer orden, y a la vez un encantador desplante y una declaración de principios para todos los que esperaban al Calvo cripto-posmoderno. Que ha muerto, está claro. Porque el de ahora firma frases como ésta:

“-Me preguntaba si usted también lo sentía -dice- Esa tristeza que trae el progreso. Cuando piensa en Barcelona. -Se gira hacia de Paula y se lo queda mirando-. Es como tener una mujer y descubrir que se ha vuelto una ramera”.

Un aplauso entusiasmado para Javier Calvo desde Bendito Atraso y una recomendación ferviente: lean Corona de Flores. Uno de los mejores libros escritos en y sobre esta ciudad. Kiko Amat

Archivos

10 NUEVAS ENTRADAS

1) PJ PROBY Enigma

2) MARCOS VALLE Marcos Valle

3) THE TWEEDS Music for Car Radios

4) LOS CANGUROS Un salto adelante (1986-1990)

5) THE SOFTIES The Softies

6) NATURAL FOUR Natural Four

7) THE CLAIM Boomy Tella

8) EL ÚLTIMO DE LA FILA A veces se enciende

9) CHRIS STAMEY It's Alright

10) BILL WITHERS Making music

Leer más

RICHARD PRICE

The Wanderers

Roja y Negra/RHM

LOS CANGUROS

Un salto adelante (1986-1990)

BCore, 2013